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¿Qué es una atrofia?

Escrito por: Dra Lucía Asensio

La atrofia ósea dental es la pérdida progresiva del hueso maxilar o mandibular que se produce como consecuencia de la ausencia de piezas dentales, la enfermedad periodontal o determinadas condiciones sistémicas, y que impide o dificulta la colocación de implantes dentales sin un tratamiento previo de regeneración.

La pérdida de un diente desencadena de forma inmediata un proceso de reabsorción del hueso que lo sostenía. Sin la estimulación mecánica de la raíz dental, el organismo entiende que ese hueso ya no es necesario y lo reabsorbe progresivamente. En el primer año tras la extracción se pierde aproximadamente el 25% del volumen óseo, y el proceso continúa a menor velocidad durante años. El resultado es un maxilar o una mandíbula con menor altura y anchura que dificulta o imposibilita la colocación de implantes sin cirugía de regeneración previa.

En Clínica Dental Asensio, la Dra. Lucía Asensio Romero (Colegiada Nº 46002287) evalúa el grado de atrofia ósea mediante escáner 3D y planifica el tratamiento de regeneración más adecuado para cada caso. La primera visita es completamente gratuita.

Tipos de atrofia ósea dental

La atrofia ósea dental no es uniforme en todos los pacientes: su localización, extensión y gravedad determinan el tipo de tratamiento regenerativo necesario y la complejidad de la cirugía de implantes posterior. La clasificación más utilizada clínicamente distingue entre atrofia localizada y atrofia generalizada, aunque en la práctica muchos pacientes presentan patrones mixtos con zonas de diferente grado de afectación en el mismo maxilar.

La atrofia ósea localizada afecta específicamente a la zona donde se ha perdido uno o varios dientes. Es la presentación más frecuente y la más tratable: dependiendo de la cantidad de hueso perdido, puede resolverse con técnicas de regeneración ósea guiada —membranas y materiales de relleno— en el mismo acto quirúrgico que la colocación del implante o en una cirugía previa. La atrofia ósea generalizada implica una pérdida ósea extensa que afecta a gran parte del maxilar o la mandíbula, frecuentemente asociada a una larga historia de ausencias dentales no tratadas o a enfermedad periodontal avanzada no controlada. En estos casos el tratamiento regenerativo es más complejo y puede requerir injertos óseos de mayor envergadura.

Desde el punto de vista radiológico, la atrofia se clasifica en función de la altura y anchura ósea disponible. Una altura ósea inferior a 10 mm o una anchura inferior a 5 mm suele requerir tratamiento regenerativo previo a la colocación del implante estándar, aunque en algunos casos los implantes dentales sin hueso o los implantes cigomáticos permiten rehabilitar al paciente sin necesidad de regeneración ósea.

Causas de la atrofia ósea

La causa principal y más frecuente de la atrofia ósea dental es la ausencia de piezas dentales no reemplazadas. La estimulación mecánica que ejerce la raíz dental sobre el hueso a través de la masticación es el estímulo biológico que mantiene la densidad y el volumen óseo. Cuando la raíz desaparece, desaparece también ese estímulo y el hueso se reabsorbe. Por eso la colocación de un implante en el menor tiempo posible tras la extracción es la medida más eficaz para prevenir la atrofia: el implante transmite al hueso la estimulación que antes transmitía la raíz.

La enfermedad periodontal no tratada produce una destrucción activa del hueso alveolar que sostiene los dientes. A diferencia de la atrofia por ausencia dental, en este caso el hueso se pierde mientras los dientes todavía están presentes, lo que hace que la extracción y la rehabilitación posterior sean aún más complejas. Los traumatismos que destruyen el hueso maxilar o mandibular —fracturas, lesiones quísticas o tumorales, osteonecrosis— también pueden generar déficits óseos que requieren reconstrucción.

Entre las condiciones sistémicas que aceleran la pérdida ósea se encuentran la osteoporosis, la diabetes no controlada, el tratamiento con bifosfonatos —que puede producir osteonecrosis de los maxilares— y el tabaquismo, que reduce el flujo sanguíneo óseo y dificulta la regeneración. Para los pacientes con condiciones sistémicas que complican el tratamiento, consulta nuestra página sobre atención a pacientes especiales.

Tratamientos para la atrofia ósea dental

El objetivo del tratamiento de la atrofia ósea es recuperar el volumen óseo perdido hasta el punto en que sea posible colocar implantes con las dimensiones y la posición tridimensional correctas. Las opciones disponibles se seleccionan en función del volumen óseo necesario, la localización del defecto y las condiciones generales del paciente.

Tratamiento Indicación Descripción
Regeneración ósea guiada Defectos localizados leves a moderados Membrana de colágeno y material de relleno para guiar el crecimiento óseo
Injerto óseo en bloque Defectos de mayor volumen Hueso autólogo del mentón, la rama o sitios extraorales para reconstrucción
Elevación de seno maxilar Atrofia del maxilar posterior Aumento del suelo del seno maxilar para crear espacio para el implante
Implantes cigomáticos Atrofia severa del maxilar superior Implantes largos anclados en el hueso cigomático, sin necesidad de injerto

Preguntas frecuentes sobre atrofia ósea dental

¿Se puede colocar un implante si tengo atrofia ósea?

En la mayoría de los casos sí, aunque puede ser necesario un tratamiento previo de regeneración ósea. La evaluación mediante escáner 3D permite determinar con precisión la cantidad de hueso disponible y planificar el tratamiento más adecuado. En casos de atrofia severa, los implantes cigomáticos o los implantes cortos son alternativas que evitan la necesidad de injerto.

¿Cuánto tiempo tarda en producirse la atrofia tras una extracción?

El proceso de reabsorción comienza inmediatamente después de la extracción. En el primer año se pierde aproximadamente el 25% del volumen óseo, con mayor velocidad en los primeros tres meses. Por eso se recomienda planificar la rehabilitación implantológica lo antes posible tras la extracción, idealmente en el mismo acto quirúrgico cuando las condiciones lo permiten.

¿La atrofia ósea tiene síntomas?

La atrofia ósea por sí misma no produce dolor ni síntomas perceptibles hasta que alcanza un grado avanzado. Los signos que el paciente puede notar son el cambio en el ajuste de las prótesis removibles —que dejan de encajar correctamente—, la alteración del contorno facial por hundimiento de los tejidos blandos, y en casos avanzados la dificultad para masticar. El diagnóstico se realiza mediante radiografía panorámica y escáner 3D.

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